El Tibet antes del Socialismo
Publicado por zeeleck en Marzo 24, 2008
Yuan (1271-1368), el Gobierno Central de China ha ejercido su soberanía sobre el Tíbet.
A lo largo del siglo XIX, las fuerzas imperialistas invadieron China, irrumpiendo no sólo en las áreas de su interior, sino también en el Tíbet, donde ¿? y sembraron las semillas de la discordia entre esta región y la madre patria. En vísperas del establecimiento de la República Popular China, las actividades separatistas acicateadas por las fuerzas imperialistas adquirieron un sesgo aun más amenazador, razón por la cual, poco después de que se fundara la Nueva China, el Comité Central del Partido Comunista de China y el Presidente Mao Zedong ordenaron la liberación pacífica del Tíbet.
La liberación pacífica del Tíbet comenzó en Qamdo. La transformación de este pequeño municipio del este del Tíbet en lo que hoy es una bulliciosa ciudad sintetiza a la perfección el progreso del todo el Tíbet. Tomando como testimonio los recuerdos de Li Guozhu, una mujer soldado que participó en la batalla de Qamdo, constatamos que el proceso de llevar al Tíbet de la oscuridad a la luz exigió el sacrificio supremo de incontables tibetanos.
Vamos a dar una mirada a la historia del Tibet
¿Que era el Tibet antes de la llegada del Socialismo?
Durante los más de 700 años transcurridos desde la dinastía
Tibet es uno de los lugares mas remotos del Planeta. Es una meseta en el corazón de Asia, separada del sur de Asia por las mas altas montañas del mundo, el Himalaya. Seis cordilleras dividen la región en valles aislados. El Tibet había pertenecido a China desde hacia 700 años pero la falta de comunicaciones le había aislado de China y del mundo.
El budismo penetró en Tibet en el siglo VII de nuestra era [1]. El principe Strong-tsan-gampo, artífice de la unidad del Tibet, empleó esta religión en su tarea unificadora. Durante mucho el tiempo el budismo fue la religión de la cúpula feudal mientras que el pueblo practicaba ritos chamanistas y de clan (religión bon o bon-po).
A partir del siglo IX el budismo se extendió en el pueblo bajo la forma mahayana. A comienzos del siglo X el partido antibudista apoyado en la vieja aristocracia feudal lanzó persecuciones contra los budistas. Pero los budistas consiguieron asesinar al rey Lang-darma y vencer. En el siglo XI el budismo venció definitivamente bajo la forma de una nueva corriente llamada tantrismo. Durante los siglos XI y XII se construyeron en Tibet numerosos monasterios budistas con multitud de monjes llamados lamas. En 1271 Kublai Khan, fundador de la dinastía mongol de los Yuan (1270-1370), nombró al jefe de la secta budista mas importante ministro de asuntos civiles y religiosos de Tibet.. La dinastía china de los Ming, que reinó de 1368 a 1644, protegió también a la religión budista pero aplicó una política de fragmentación del país que la debilitaba. Surgió una corriente budista reformadora que impuso una severa disciplina monacal y la obligación de llevar ropa y gorros amarillos. Todo el poder se concentró en manos de dos jerarcas supremos: el Panchem-rimpoche y el Dalai-rimpoche (futuro Dalai Lama). Ambos fueron declarados encarnaciones de las deidades budistas mas veneradas.
Nominalmente la máxima autoridad del Tibet eran los emperadores chinos que cobraban impuestos y nombraban funcionarios encargados de cobrarlos pero los jerarcas budistas ejercían mucha influencia local. En 1639-1640 el jan mongol Gushi asesinó al príncipe local y transfirió todo el poder secular al Dalai Lama. Al comienzo de la dinastía manchú China restableció su soberanía sobre el Tibet pero el poder real permaneció en manos del Dalai Lama y, sobre todo, en manos de los lamas supremos que le rodeaban. En el Tibet se estableció una forma peculiar de régimen feudal en que los grandes señores (monjes y seglares) dominaban una masa de campesinos privados de derechos y el poder político era acaparado por los jerarcas budistas. En lo mas alto de la jerarquía estaba el Panchem-Lama considerado padre espiritual del Dalai Lama que era quien tenia el poder temporal. Una autora china escribió que “sólo 626 personas poseían el 93 % de la tierra y la riqueza nacional y el 70 % de los yakes[2] en Tibet. Entre ellos estaban los 333 cabezas de monasterios y autoridades religiosas y las 287 autoridades seculares (contando la nobleza y el ejército) y seis ministros del gabinete” [3]. La clase alta la formaban cerca del 2 % de la población y el 3 % eran sus agentes: capataces, administradores de sus fincas y comandantes de sus ejércitos privados. El 80 % eran siervos, el 5 % esclavos y 10 % eran monjes pobres que trabajaban como peones para los abades y rezaban. A pesar de la supuesta regla lamaísta de no violencia estos monjes eran azotados continuamente.
Hoy, el actual Dalai Lama se presenta ante el mundo como un hombre sagrado a quien no le interesan las cosas materiales. La realidad es que fue el principal dueño de siervos del Tibet. Según la ley era dueño de todo el país y de sus habitantes. En la practica su familia disponía de 27 fincas, 36 prados, 6.170 siervos y 102 esclavos domésticos.
Las horribles condiciones de vidas de las masas populares.
La vida de los siervos tibetanos antes de 1949 era breve y durísima. Tanto los hombres como las mujeres trabajaban en las tareas mas sacrificadas y en el trabajo forzado llamado ulag durante 16 o 18 horas al día.. Debían entregar a los dueños (quienes no trabajaban) el 70 % de la cosecha. No podían usar los mismos asientos, palabras ni utensilios que los dueños. Los castigaban con latigazos si tocaban alguna cosa del propietario. No podían casarse ni salir de una finca sin permiso del amo. Los siervos y las mujeres eran considerados animales parlantes que no tenían derecho a mirar a la cara a los amos. El experto en Tibet A. Tom Grunfeld relata que una hija de los dueños hacia que sus siervos la alzaban para subir y bajar las escaleras [4]. A los esclavos los golpeaban, no les daban comida y los mataban de trabajo. En la capital Lhasa se compraban y vendían niños.
La palabra mujer, kimen, significaba nacido inferior. Las mujeres tenían que rezar “que yo abandone este cuerpo femenino y renazca como varón”. Los jerarcas religiosos les impedían levantar los ojos mas allá de la rodilla de un hombre. Era común quemar a las mujeres por ser “brujas”, a menudo porque practicaban los rituales de la religión bon.Dar a luz gemelos era prueba de que una mujer había copulado con un espíritu malo y en las zonas rurales era frecuente que quemasen a la madre y a los gemelos recién nacidos. Un hombre adinerado podía tener muchas esposas y un noble con poca tierra tenia que compartir una mujer con sus hermanos.
El pueblo sufría constantemente de frío y hambre. Antes de la liberación no había en Tibet ni electricidad ni carreteras ni hospitales ni casi escuelas. Muchos siervos enfermaban a causa de la desnutrición mientras algunos monasterios atesoraban riquezas y quemaban grandes cantidades de alimentos como ofrendas. La mayoría de los recién nacidos morían antes de cumplir un año. La mortalidad infantil era en 1950 del 43 %. La viruela afectaba a una tercera parte de la población y en 1925 exterminó a 7 mil habitantes de Lhasa. La lepra, la tuberculosis, el bocio, el tétanos, la ceguera, las enfermedades venéreas y las ulceras causaban gran mortalidad. La esperanza de vida en 1950 era de 35 años.
Las supersticiones extendidas por los monjes les hacían oponerse a los antibióticos. Les decían a los siervos que las enfermedades y la muerte se debían a los pecados y que la única manera de prevenir las enfermedades era rezar y pagar dinero a los monjes.
Los feudales mantenían al pueblo en la incultura mas completo para mejor someterlo y lavarle el cerebro. En 1951 el 95 % de la población era analfabeta. El lenguaje escrito solo servia para el culto religioso.
El sistema feudal impedía el desarrollo de las fuerzas productivas. No permitía el uso de arados de hierro, extraer carbón, pescar, cazar, ni hacer innovaciones sanitarias de ningún tipo. No había ni comunicaciones ni comercio ni ninguna industria por elemental que fuera. Mil años atrás cuando se introdujo el budismo se calcula que en Tibet vivían 10 millones de personas pero en 1950 solo quedaban dos o tres millones.
¿Cómo llegó el Socialismo a Tibet?
El Partido Comunista de China (PCC) se planteó un problema en relación al Tibet: el tremendo atraso y la dominación feudal hacia imposible el estallido de una rebelión de los siervos sin ayuda exterior. Pero era necesario intervenir en Tibet antes de que se convirtiese en una plaza fuerte de la contrarrevolución desde la que las clases dominantes derrocadas de China, los feudales locales y el imperialismo pusiesen en peligro la joven Republica Popular de China (RPC). Los feudales lamaístas se habían mostrado complacientes con los colonialistas británicos que entraron en Lhasa en 1904 desde la India y con el intento norteamericano de reconocer un Tibet “independiente” en 1949 con un asiento en la onU. La practica confirmaría que al igual que en otros lugares, la clase dominante local se aliaria con las fuerzas imperialistas para combatir al enemigo común, la Revolución socialista triunfante.
Los comunistas sabían que la Revolución no se puede exportar a otro país en las bayonetas de un ejército ocupante y es por eso que actuaron con tacto y prudencia hasta crear las condiciones de un movimiento revolucionario bien arraigado en el seno de las masas populares tibetanas. El Ejército Popular de Liberación (EPL), ejército de campesinos revolucionarios forjado en 20 años de combates y dirigido por el PCC, avanzó hacia las llanuras tibetanas en octubre de 1950. En Chambo derroto fácilmente al ejército enviado por los feudales tibetanos pero allí detuvo su marcha y les mandó un mensaje con una propuesta: Si Tibet se integrase en la República Popular de China (RPC) el gobierno de propietarios de siervos (llamado Kashag) podría seguir gobernando durante un tiempo bajo la dirección del gobierno central popular. Los comunistas no abolirían las practicas feudales ni tomarían medidas en contra de la religión hasta que el pueblo no apoyase los cambios revolucionarios. El EPL protegería las fronteras para evitar una intervención imperialista. El gobierno feudal acepto la propuesta y firmo el “Acuerdo de 17 puntos” que reconocia la soberania china y se aplicaba en las zonas sometidas al Kashag y no en otras zonas tibetanas donde vivía la mitad de la población [5]. El 26 de octubre de 1951 el EPL entro pacíficamente en Lhasa bajo el mando del general Zhang Guojua.
La conspiración contrarrevolucionaria de los nobles lamaístas.
Lógicamente los feudales no acogieron con los brazos abiertos a los comunistas sino que empezaron a conspirar para intentar perpetuar su sistema de dominación. Hicieron lo posible por enemistar a sus siervos con el EPL: difundieron rumores de que los comunistas usaban sangre de niños tibetanos como combustible para sus camiones, les acusaba de “matar perros” por eliminar los perros rabiosos que aterrorizaban a la gente,… Ciertos monasterios se convirtieron en centros de la actividad secreta contrarrevolucionaria y en almacenes de armas que la CIA norteamericana enviaba desde la India. La CIA estableció un centro de entrenamiento de agentes tibetanos en el campo Hale de Montanas Rocosas en Colorado por su gran altitud. También fueron entrenados mercenarios tibetanos en bases yankis de Guam y Okinawa [6]. En total los EE.UU. entrenaron militarmente a 1.700 tibetanos en los años 50 y 60.
El EPL tenia ordenes estrictas de respetar a la población, sus cultura y sus creencias incluso sus temores supersticiosos que no podían ser erradicados rápidamente. Los siervos se sorprendieron cuando fueron contratados por un sueldo para construir un camino que conectase Tibet con las provincias centrales. Varios siervos jóvenes fueron animados para educarse en los Institutos para las Minorías Nacionales en las ciudades del este de China y aprender lectura, escritura y contabilidad. Empezaron a llegar mercancías que mejoraron la vida de la población como té y fósforos, se abrieron los primeros teléfonos, telégrafos, emisoras e imprentas y las primeras escuelas. En 1957 6.000 alumnos acudían a 79 escuelas primarias. Los equipos médicos empezaron a tratar y curar a la gente incluidos a los nobles y las mentalidades empezaron a cambiar.
Los terratenientes feudales vieron en peligro su poder y organizaron las primeras rebeliones armadas en 1956. En las zonas en las que no regia el acuerdo de 17 puntos los comunistas animaban a los siervos a dejar de pagar alquiler a los monasterios y a los nobles, lo que exasperaba a estos. En marzo de 1959 se produjo una rebelión en gran escala apoyada por la CIA que envió sus agentes entrenados y lanzó cargamentos de municiones y subametralladoras desde aviones C-130 de la fuerza aérea norteamericana. Los monjes y sus agentes armados atacaron la guarnición del EPL en Lhasa. Los comunistas respondieron no sólo militarmente sino sobre todo políticamente. Mil estudiantes tibetanos volvieron rápidamente de los Institutos para las Minorías Nacionales para participar en una gran campaña de cambios revolucionarios.
La derrota del feudalismo en Tibet
El gobierno del Kashag que había apoyado la rebelión fue disuelto. En todas las regiones se crearon órganos de poder llamados “Oficinas para reprimir la revuelta”. El nuevo gobierno se llamo “comité preparatorio para la región autónoma de Tibet”. Se abolió el ulag, el trabajo forzado, y la servidumbre. Los esclavos de los nobles fueron liberados. Los conspiradores principales fueron arrestados. La mujer fue liberada de la poligamia y la poliandria. Los siervos dejaron de pagar alquiler a los monasterios y la mitad de los mismos tuvieron que cerrar. Los nómadas de un aislado campamento llamado Pala se levantaron en armas contra los partidarios del Dalai Lama [7]. La periodista británica Sara Flounders escribe que “millones de campesinos pobres se movilizaron a para expulsar a los antiguos terratenientes” [8]. Los antiguos siervos recibieron 20 mil escrituras de tierras y ganado, decoradas con banderas rojas y el retrato del presidente Mao.
Tras la derrota de la rebelión, el Dalai Lama número 14, llamado Tenzin Gyatso, huyó al exilio acompañado por 13 mil personas integrantes de la nobleza y el alto clero lamaísta y muchos de sus esclavos, guardias armados y caravanas de mulas cargadas de riquezas. La CIA lo convirtió en un símbolo de la guerra contra la revolución socialista y el PC. El Dalai Lama instaló en la ciudad india de Dharamsala un “gobierno en el exilio”. A partir de 1964 figura en la lista de los asalariados de la CIA que le asignó una cantidad anual de 180 mil dólares en el cuadro de un programa para derribar los regímenes comunistas. Su “gobierno” recibió anualmente 1,7 millones de dólares. En los años 90 sigue recibiendo dinero de la CIA.
Desde entonces este reaccionario sigue teniendo un gran apoyo del lobby antichino norteamericano, de la industria de Hollywood que produce películas de propaganda a su favor [9], de la Fundación Nacional para la Democracia (pantalla de la CIA) que financia el Fondo Tibet, la radio Voz del Tibet y la campaña internacional por el Tibet. En 1987 fue recibido en la comision de “derechos humanos” del senado norteamericano. En agosto de 1999 el Departamento de estado norteamericano organizó su visita a Nueva York.
Los sectores anticomunistas occidentales, como el juez español Garzón, denuncian públicamente a China por el supuesto “genocidio” cometido en Tibet desde 1959. Este “genocidio” aparece en la propaganda antichina pero nadie ha ofrecido la menor prueba. Tales sectores son los que contribuyen a que le sea concedido en 1989 el premio Nóbel “de la paz” [10] que ya poseen conocidos criminales de guerra como Henry Kissinger, Menahem Beguin y Simón Peres.
Aunque el budismo prohíbe matar y toda forma de violencia, el actual Dalai Lama ha apoyado con entusiasmo la guerra de la OTAN contra Yugoslavia de 1999. En ese año se declaró en Santiago de Chile a favor de no perseguir al criminal Augusto Pinochet.
Está perfectamente ubicado en el campo de los explotadores y enemigos del pueblo. Aunque goza de una aureola de santidad y es considerado un dios, no es mas que un instrumento eficaz de la contrarrevolución y el imperialismo. Para ser aceptado por sus aliados ha reformado algunas de las tradiciones mas horribles y ha adoptado el discurso cínico de los “derechos humanos” que también repiten los asesinos de Israel, los militares fascistas colombianos y otros lacayos de los norteamericanos, pero el sistema político que representa es una dictadura religiosa en la que no existen derechos políticos para las mujeres ni para nadie que cuestione su autoridad. Por ejemplo, la secta tibetana de los Shugden formada por cien mil personas exiliadas en la India que no reconocen dicha autoridad es sistemáticamente marginada y perseguida. Muchos occidentales angustiados y desestabilizados por la sociedad burguesa se sienten ilusamente atraídos por el misticismo lamaísta, lo que redunda en beneficio de los buenos negocios de los tibetanos.
Las autoridades chinas le ofrecen abrir el diálogo a cambio de que él reconozca la pertenencia de Tibet a la RPC.
El Tibet hoy
En 1980 el secretario general del PCC Hu Yaobang visitó Lhasa. En septiembre de 1987 se produjo una insurrección de monjes nacionalistas en Lhasa que asaltaron una comisaría de policía. En 1988 hubo al parecer otros estallidos. En la primavera de 1989, en el contexto de un movimiento contrarrevolucionario en toda China apoyado por el imperialismo, se produjo una nueva rebelión en Lhasa que condujo a arrestos y a la proclamación de la ley marcial. En 1996 y 1997 estallaron bombas en Lhasa. La tragedia que han conocido los pueblos de la ex URSS a los que la contrarrevolución capitalista ha arrebatado todos sus derechos y que han sufrido devastadoras guerras civiles (recordemos las guerras de Chechenia, Daguestán, Moldavia, Georgia, Tayikistán, Nagorno-Karabaj,….) fue evitada por la actuación decidida del PCC apoyada por las masas populares.
La acusación de que la RPC obliga a la población a restringir su crecimiento demográfico es negada por los dos antropólogos norteamericanos que hemos citado en la nota a pie de página 6 y que realizaron investigaciones en Tibet en 1985 y 1988 bajo los auspicios de la National Geographic Society [11]. Las mujeres tibetanas no están limitadas a tener un único hijo, como es el caso para la mayoría del pueblo chino.
Tibet es hoy una Región autónoma del Oeste de la RPC que, como toda la parte occidental del país, conoce un menor desarrollo económico y social en comparación con las provincias de la Costa Este. 15 % de la población es pobre pero solo 3 comarcas de la región pertenecen a las 63 mas pobres de la RPC. Un Fondo para el Alivio de la Pobreza en Tibet desarrolla programas anti-pobreza. El gobierno trata de impulsar el progreso económico de dicha Región. En 1967 funcionaban en todo Tibet 67 fábricas; en 1975 250 empresas producían bienes de consumo básicos: ollas a presión, herramientas, pequeñas plantas eléctricas,… . En 1993 había 41.830 pequeños negocios. En Lhasa funcionan hoy varias fabricas (de cerámica, cemento y cerveza) y numerosos talleres (textiles, de muebles, alfombras…). Se ha construido la vía férrea mas alta del mundo que termina con el tradicional aislamiento tibetano. De 1999 al 2020 se prevé incrementar la producción eléctrica 3 veces y la industrial 14 veces. Internet permite conectar con el mundo a los habitantes de los valles mas apartados ubicado a 4.500 metros de altura. Los militantes comunistas tibetanos son promocionados [12]. . El 80 % de los cuadros dirigentes son tibetanos. La lengua y cultura tibetana disfruta de protección especial. Se intenta impulsar el turismo como fuente de desarrollo económico.. Los campesinos tibetanos, liberados de la servidumbre feudal, desarrollan en régimen de contrato familiar, las parcelas de terreno donde explotan agricultura y ganadería.
El PCC considera con razón que la religión debe someterse al orden social socialista[13] y no ser un ariete para la contrarrevolución y la guerra civil como ha ocurrido en los antiguos países socialistas de los Balcanes, Polonia, el Caúcaso, Afganistán y el Centro de Asia. Es por eso que la religión lamaísta es autorizada y respetada siempre que no se convierta en un foco organizado de lucha contra el orden socialista que por supuesto está asociado con la pertenencia del Tibet a la RPC.
Las mujeres tibetanas gozan de muchos mas derechos que en la India, en Pakistán, en Nepal y en Afganistán y de muchísimos mas derechos que en el viejo Tibet feudal.
Las masas en su conjunto también gozan de mas derechos: en 1999 había 2.632 médicos, 95 hospitales municipales y 770 clínicas. La mortalidad infantil es en 1998 del 3 %. La esperanza de vida es de 65 años. Hay un trabajador sanitario por cada 200 habitantes. En 1997 se inauguro un hospital moderno en Lhasa. La escolarización de los niños llega al 82 % y se hace en chino y tibetano. Ciudadanos chinos de la nacionalidad mayoritaria se han instalado en las ciudades de Tibet y tibetanos emigran a las zonas mas desarrolladas en búsqueda de un mayor bienestar económico. He visitado una tienda de objetos de arte y decorativos tibetanos en las calles del centro de Changchun, provincia china de Jilin. Pero el Tibet no está “invadido” por 2 millones de colonos han como dice la propaganda antichina. Según el censo de octubre 1995 Tibet tenía 2.389.000 habitantes de los que sólo el 3,3 % era de origen han[14], menos que en 1990 que era el 3,7 % [15]. En 1949 había un 1 % de han. Según un informe del servicio de investigación del Congreso norteamericano la población han en Tibet era en 1989 del 5 % .
Población tibetana (en millones) en base a los censos realizados por la RPC.
1964 1982 1990 1995
Región Autónoma del Tibet 1.209 1.706 2.096 2.389
Población tibetana total 2.501 3.874 4.593
Jose Antonio Egido
[1] Serguei Tokarev, Historia de la religión, Editorial Progreso, Moscú, 1990, p.338.
[2] Animales de montaña que parecen vacas peludas.
[3] Han Suyin, Lhasa, the Open City-A Journey to Tibet, Putnam, 1977.
[4] The Making of Modern Tibet, Zed Books, 1987.
[5] Aun hoy la mitad de la población tibetana no vive en el Tibet sino en las provincias de Ganshu, Sicuani y Qinghai.
[6] Chicago Tribune, “La guerra secreta de la CIA en el Tibet”, 25 enero 1997, Newsweek,“La guerra secreta en el techo del mundo”, 16 agosto 1999 que describe la intervención de la CIA en apoyo a los feudales tibetanos de 1957 a 1965.
[7] Según documentan los antropólogos de la Universidad de Cleveland expertos en Tibet Melvyn C. Goldstein y Cynthia M. Beall en su libro Nomads of Western Tibet,1990.
[8] “La CIA y el Dalai Lama”, www.anti-imperialism.net/lai/
[9] Ya en los años 30 produjo “Horizontes perdidos”. En 1997 Martin Scorses dirigio “Kundun” considerada una burda falsificación. La película “Siete años en el Tibet” se basa en el libro del nazi austriaco convencido Heinrich Harrer, asesor personal del Dalai Lama.
[10] Este premio, lejos de ser neutral, es concedido por una fundación privada apoyada por el gobierno noruego que representa los intereses de ciertas grandes industrias, que obtiene grandes beneficios de la venta de armas y de las inversiones en Bolsa y que expresa los intereses del capitalismo occidental. Léase “La otra cara de los Premios Nóbel”, El País, 21 diciembre 2003.
[11] Dossier elaborado por estos científicos de la revista Asian Survey en 1991.
[12] En 1987 el PCC informó que tenía 40 mil militantes en Tibet.
[13] Véase el informe de Jian Zemin en el XVI Congreso del PCC en el 2003,www.china.org.cn.
[14] Han:nacionalidad ampliamente mayoritaria en China.
[15] Beijing Information, 2 septiembre 1996.
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Marzo 25, 2008 en 4:50 pm
[...] http://elmsu.wordpress.com/2008/03/24/el-tibet-antes-del-socialismo/ [...]
Marzo 27, 2008 en 6:22 am
Solo sois una masa fascistoide que mira al otro lado os conviene, a parte de censuradores de opiniones. Que hay de los cientos de miles de personas que huyen por el himalaya? He entrevistado a cientos de ellos: los tibetanos no tienen derecho a estudiar en su propia lengua y todavía hoy se reeduca a los “rebeldes” en interminables sesiones de estudio forzado. Recordemos que la Revolución cultural dejo más de 60 millones de muertos, algunos más que la alemania nazi, por no hablar del estalinismo que elimino a millones de campesinos. Como sabreis, también el gran magnate Rockefeller (pilar del capitalismo-imperialismo-nuevo orden) estuvo detrás de las revoluluciones bolcheviques y financio dichos gobiernos. El problema es que mientras que haya fascismos (nazis, comunistas, feudalismos, terratenientes…) el pueblo seguirá recibiendo todas las tortas.
Mi última pregunta es que porqué se quejan entonces los tibetanos? Porque tantos exiliados (gente joven)? porque esta censura en los medios y en china? Todas las dictaduras son iguales.
Espero que no se me censure.
Marzo 27, 2008 en 11:28 am
Tranquilo, no se te va a censurar porque no has usado ninguna palabra soez. Tienes el derecho de expresar lo que crees que es correcto, pero está claro que por tu forma de hablar, no tienes un contexto lógico histórico. Has metido en el mismo saco a doctrinas que se contradicen totalmente
Nazismo y Comunismo
Feudalismo y Nazismo
Comunismo y Feudalismo
Son doctrinas ideológicas totalmente antagónicas entre si. Los terratenientes no son una doctrina, así que no sé que pinta en ésta comparación.
Según la RAE:
terrateniente.
(Del lat. terra, tierra, y tenens, -entis, que tiene).
1. com. Persona que posee tierras, especialmente la que es dueña de grandes extensiones agrícolas.
Deberías conocer mejor lo que comparas y argumentas con tanta pasión. Lo siento, pero te dejaste llevar por lo que quieres escuchar. Bajo ese paradigma es imposible tener una discusión fructífera.
Marzo 27, 2008 en 5:30 pm
me refiero a formas o actitudes fascistas, creo que me entendiste muy bien. Personalmente no veo tan distante el Comunismo al Nacional Socialismo . Tal vez tu lo mires con tintes ideológicos. Yo lo veo en los millones de muertos que han provocado estás ideologías tan dañinas para la humanidad.
Marzo 28, 2008 en 12:47 pm
Hay bastantes mentiras en ese texto. Lo que no acabo de entender es que se justifique la dictadura maoista.
Marzo 29, 2008 en 3:32 am
UN LLAMAMIENTO AL PUEBLO CHINO
Hoy mando mis sinceros saludos a mis hermanos y hermanas chinos de todo el mundo, especialmente a los de la República Popular China. En vista de los recientes acontecimientos en el Tíbet, quisiera compartir con vosotros mi opinión sobre las relaciones entre el pueblo tibetano y el chino y haceros llegar un llamamiento personal a todos vosotros.
Estoy profundamente apenado por la pérdida de vidas en los trágicos sucesos ocurridos recientemente en el Tibet. Soy consciente de que también algunos chinos han muerto. Mi pesar y mis plegarias para las víctimas y sus familiares. Los recientes disturbios demuestran claramente la gravedad de la situación en el Tíbet y la urgente necesidad de buscar una solución pacífica que beneficie a ambas partes por medio del diálogo. Incluso en esta coyuntura, he expresado mi buena voluntad hacia las autoridades chinas para trabajar juntos para conseguir paz y estabilidad.
Hermanos y hermanas chinos, os aseguro que no tengo ninguna intención de buscar la separación del Tíbet. Ni tampoco tengo ningún deseo de romper los lazos que unen al pueblo tibetano y al chino. Todo lo contrario, mi compromiso ha sido siempre buscar una verdadera solución al problema del Tíbet que asegure los intereses a largo plazo tanto de los chinos como de los tibetanos. Mi principal preocupación, como he repetido una y otra vez, es asegurar la supervivencia de la cultura característica del pueblo Tibetano, su idioma y su identidad. Como un simple monje que se esfuerza por vivir su vida según los preceptos Budistas, os puedo garantizar la sinceridad de mi motivación personal.
He hecho un llamamiento al gobierno de la República Popular China para que comprendan claramente mi posición y para que trabajemos para resolver este problema “buscando la verdad a partir de los hechos”. Insto al gobierno chino a poner en práctica su buen juicio e inicien un diálogo significativo con el pueblo tibetano. Hago también un llamamiento para que hagan sinceros esfuerzos para contribuir a la estabilidad y la armonía de la República Popular China y eviten crear rupturas entre las nacionalidades.
El retrato que han hecho los medios de comunicación estatales sobre los sucesos en el Tíbet, utilizando imágenes engañosas y distorsionadas podrían sembrar las semillas de tensiones raciales con consecuencias impredecibles a largo plazo.
Esto para mi es una grave preocupación. Igualmente, a pesar de mi repetido apoyo a los Juegos Olímpicos de Beijing, las autoridades chinas, con la intención de crear rupturas entre el pueblo chino y yo, las autoridades chinas afirman que estoy intentando sabotear los juegos. Sin embargo, me siento animado por el hecho que varios intelectuales y eruditos chinos han expresado también su gran preocupación por las acciones del gobierno chino y las posibles consecuencias adversas a largo plazo, especialmente con las relaciones entre diferentes nacionalidades.
Desde tiempos antiguos, los pueblos Tibetano y Chino han vivido como vecinos. En los dos mil años que se han registrado de la historia de nuestros pueblos, algunas veces hemos disfrutado de relaciones amistosas, entrando incluso en alianzas matrimoniales, mientras que en otras épocas hemos luchado unos contra otros. Sin embargo, desde que en Budismo floreció en China, antes de que llegara al Tíbet desde la India, nosotros los tibetanos históricamente hemos concedido al pueblo chino el respeto y afecto que se merecen como nuestros hermanos y hermanas mayores en el Dharma. Esto es algo bien conocido por los miembros de la comunidad china que viven fuera de China, algunos de ellos han asistido a mis conferencias sobre Budismo, así como también peregrinos de China continental, a quienes he tenido el placer de conocer. De estos encuentros me reconfortan y siento que pueden contribuir a un mejor entendimiento entre nuestros dos pueblos.
El siglo veinte ha sido testigo de enormes cambios en muchas partes del mundo y también al Tíbet le ha llegado esta turbulencia. Poco tiempo después de que se fundara la República Popular China en 1949, el Ejército de Liberación Popular entró en el Tíbet, y como consecuencia en Mayo de 1951 se firmó el Acuerdo de los 17 Puntos entre China y el Tibet. Cuando yo estuve en Beijing en 1954/55, asistiendo al Congreso Nacional Popular, tuve la oportunidad de conocer y entablar amistad personal con muchos dirigentes, incluyendo al mismo Presidente Mao. De hecho el Presidente Mao me aconsejó sobre diferentes asuntos, y asimismo me dio garantías personales sobre el futuro del Tíbet. Alentado por estas garantías e inspirado por la dedicación de muchos de los líderes revolucionarios de la China de entonces, regresé al Tíbet lleno de confianza y optimismo. Algunos miembros tibetanos del Partido Comunista Chino también albergaban esta esperanza.
Después de mi regreso a Lhasa, hice todos los esfuerzos posibles para conseguir una autonomía regional genuina para el Tibet dentro de la familia de la República Popular China. Creía que esto sería lo mejor para los intereses a largo plazo tanto del pueblo tibetano como del pueblo chino.
Lamentablemente, las tensiones, que se intensificaron en el Tibet desde 1956, finalmente derivaron en el levantamiento pacífico del 10 de Marzo de 1959 en Lhasa y posteriormente a mi huída hacia el exilio,. A pesar de que ha habido muchos cambios positivos en el Tibet bajo el dominio de la República Popular China, estos cambios, como señaló en Enero de 1989 el anterior Panchen Lama, se vieron ensombrecidos por el inmenso sufrimiento y la enorme destrucción. Los tibetanos se vieron obligados a vivir en un estado de miedo constante, mientras que el gobierno Chino seguía sospechando de ellos. Sin embargo, en lugar de cultivar enemistad hacia los líderes chinos responsables de la despiadada represión que sufría el pueblo tibetano, rogué por ellos para que se convirtieran en amigos, cosa que expresé en las frases siguientes de una plegaria que compuse en 1960, un año después de llegar a la India: “Puedan ellos alcanzar el ojo de la sabiduría, sabiendo discernir entro lo bueno y lo malo, y permanecer en la gloria de la amistad y el amor”. Muchos tibetanos, entre ellos colegiales, recitan estas frases en sus oraciones diarias.
En 1974, siguiendo a serias discusiones con my Kashang (gabinete) y con el Portavoz y Vice Portavoz de la entonces Asamblea de Diputados del Pueblo Tibetano, decidimos encontrar un Camino Medio que no buscase la separación del Tibet y China, sino que facilitase el desarrollo pacífico del Tíbet. A pesar de que en aquellos momentos no teníamos ningún contacto con la RPC, que estaba entonces inmersa en la Revolución Cultural, admitimos entonces que tarde o temprano tendríamos que resolver la cuestión del Tibet a través de negociaciones. También reconocimos que, por lo menos por lo que respecta a la modernización y el desarrollo económico, el Tíbet se beneficiaría en gran manera si permanecía dentro de la PRC. A pesar de que el Tibet tiene un rico patrimonio cultural antiguo, está materialmente subdesarrollado.
Situado en el techo del mundo, Tibet es la fuente de la mayoría de los ríos más importantes de Asia; por lo tanto es sumamente importante la protección del medio ambiente en la meseta tibetana. Puesto que nuestra mayor preocupación es salvaguardar la cultura Budista tibetana - que tiene sus raíces en los valores de la compasión universal- así como el idioma y la identidad única tibetana, hemos trabajado sinceramente en favor de conseguir un auto-gobierno para todos los tibetanos. La constitución de la RPC tiene estipulado este derecho a las nacionalidades tales como los tibetanos.
En 1979, el entonces supremo líder chino, Deng Xiaoping garantizó a mi emisario personal que “excepto la independencia del Tíbet, cualquier otra cuestión puede ser negociada”. Puesto que nosotros ya habíamos formulado nuestra intención de buscar una solución a la cuestión tibetana dentro de la constitución de la RPC, nos encontramos en una buena situación para reaccionar ante aquella nueva oportunidad. Mis representantes se reunieron en repetidas ocasiones con funcionarios de la RPC. Desde que reanudamos nuestros contactos en 2002, hemos tenido seis rondas de negociaciones. Sin embargo, en la cuestión fundamental, no ha habido ningún resultado concreto. Sin embargo, como ya he expresado muchas veces, estoy firmemente comprometido al planteamiento del Camino Medio y reitero aquí mi buena voluntad en continuar con el proceso de diálogo.
Este año el pueblo Chino esta esperando con orgullo e impaciencia la inauguración del los Juegos Olímpicos. Desde el principio yo he apoyado la idea de que a China se le permitiera albergar los Juegos. Mi posición no ha cambiado. China es el país con mayor número de habitantes en el mundo, una larga historia y una civilización muy rica. Hoy, debido a su impresionante progreso económico, está emergiendo como una gran potencia. Esto es realmente muy grato. Pero China también necesita ganarse el respeto y la estima de la comunidad global a través del establecimiento de una sociedad abierta y armoniosa, basada en los principios de la transparencia, libertad, y el predominio de la ley. Por ejemplo, hasta hoy las víctimas de la tragedia de la Plaza Tiananmen, que afectó adversamente la vidas de tantos ciudadanos chinos, no han recibido ni un desagravio ni tampoco ninguna respuesta oficial. Del mismo modo, cuando miles de chinos en las zonas rurales sufren injusticias de manos de funcionarios locales, corruptos y explotadores, sus legítimas quejas son ignoradas o contestadas con agresiones. Expreso mi preocupación tanto como ser humano como alguien que está dispuesto a considerarse como un miembro de esta gran familia que es la RPC. A este respecto, aprecio y apoyo la política del Presidente Hu Jintao de crear una “sociedad armoniosa”, pero esto solo puede conseguirse sobre la base de una confianza mutua y una atmósfera de libertad, incluyendo la libertad de palabra y el predominio de la ley. Creo firmemente que si se adoptan estos principios, se pueden resolver muchos problemas importantes relacionados con las minorías nacionales, como es el caso del Tibet, así como el Turkestan y Mongolia Interior, en donde los nativos ahora constituyen solo un 20% de la población total de 24 millones.
Yo esperaba que la reciente declaración del Presidente Hu Jintao diciendo que la estabilidad y seguridad del Tibet afecta a la estabilidad y seguridad del país, pudiera anunciar el nacimiento de una nueva era para la resolución del problema del Tibet. Desafortunadamente, y a pesar de mis sinceros esfuerzos para no separar el Tibet de China, los líderes de la RPC siguen acusándome de ser una “separatista”. Igualmente, cuando los tibetanos en Lhasa y en muchas otras áreas protestaron espontáneamente para expresar su profundo rencor, las autoridades chinas inmediatamente me acusaron de haber orquestado estas manifestaciones. He pedido que se realice una investigación a fondo para examinar esta alegación.
Hermanos y hermanas chinos -donde quiera que estéis- con profunda preocupación hago este llamamiento para que ayudéis a disipar los malentendidos entre nuestras dos comunidades. Además apelo a vosotros para que ayudéis a encontrar un solución pacífica y duradera al problema del Tibet a través del dialogo con ánimo de entendimiento y reconciliación.
Con mis oraciones,
El Dalai Lama
28 de Marzo de 2008
Abril 7, 2008 en 11:17 am
Es difícil dar una opinión cuando uno lo que lee, son puntos de vistas disparados. En México tuvimos un presidente que ayudo a la consolidación de una nación en República (Benito Juárez 1806 1872), y su frase máxima fue: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Espero y deseo en la pronto solución, entre un mutuo acuerdo y por la prosperidad y la integridad de la cultura de ambas regiones.
Abril 27, 2008 en 7:43 pm
Pienso que lo que hace “combatloblsang” o algo así, escribiendo un millón de renglones más o menos, es un abuso que hace de una invitación al diálogo.
En cuanto al tema específico, si bien creo, y sólo creo, me parece, que el régimen chino tiene grandes defectos, sobre todo en cuanto a libertad, lo de los Dalai Lama y la horrorosa vida que daban a la población es escalofriante. Y no es que uno crea así, de inmediato. Pero… Ya de por sí hay fuertes indicios… La simpatía de Bush al movimiento, la prensa internacional ortodoxa, que siempre está con el poder y oculta la verdad, la maneja, la manipula, no me merece NINGUNA, ABSOLUTAMENTE NINGUNA confianza. Por otra parte ¿Por qué no hay mujeres monjas? ¿No indica eso discriminación? ¿Pueden demostrar los monjes que es mentira que arrancaban los ojos, las orejas, pies y manos como castigo a siervos que “se comportaban mal”? ¿El pueblo común tenía acceso a la cultura, a la medicina? ¿Qué significa el régimen de ‘castas’? ¿Acaso no se nace con los mismos derechos por el sólo hecho de ser humanos? ME PARECE MUY LÓGICO QUE UNO,MÍNIMAMENTE, DUDE DE LOS MONJES.
Mayo 10, 2008 en 10:17 am
La verdad es que debo reconocer que no estoy documentada acerca de si lo que dice este texto sobre de la situación anterior a 1949 era exactamente como tal o no. Sin embargo, sí he tenido la oportunidad de conocer a bastantes tibetanos que viven en Occidente… y me parece curioso que ninguno de ellos, absolutamente ninguno, hable mal del Dalai Lama. Al contrario, su amor por él es incondicional. Y ahora que no están “subyugados” al Dalai Lama ni a los lamas, podrían hablar con toda libertad acerca de lo muy mal que estaban antes. Pero no he oído nunca ninguna queja o comentario relativo a lo mal que vivían. Y, por otro lado, si tan bien se está en el Tibet ocupado… ¿por qué huye la gente arriesgando su vida? En cambio, antes de 1949 no huían en masa. Algo no cuadra con vuestra versión. Y por otro lado, las torturas chinas a los tibetanos han sido ampliamente demostradas.
Zeeleck, entiendo que lo que Combatlobsang quería decir al meter a doctrinas contrapuestas en un mismo saco es que los extremos se tocan. Cuando lo que los dirigentes quieren no es prestar un servicio al pueblo sino someterlo, tener el poder, usan los medios que tengan a mano para hacerse con él y ejercerlo sin restricciones, ya sea el nacionalismo o el comunismo, o lo que sea…
Agosto 13, 2008 en 2:33 pm
Con mi experiencia por el Tibet, hace tres años, afirmo que la doctrina que imparten es un icono de respeto, pacifidad y sobre todo de conciencia al la hora de actuar, auque ultimamente se ah visto interrumpida, tengo un amigo el cual es profugo del Tibet, el que comneta que nadie sabe como trabaja este tipo de doctrina aunque en relidad ellos tienen un juramento de amor y nunca de defraudar al Dalai Lama, independientemente de eso, creo que si al menos no sabemos y nos dejamos lleavr por comentarios, poes no deberias de juzgar hasta saber que es lo que en realidad sucede alli, me gustaria que algun dia si es que estan interesados en el tema podamos hacer un debate con mi amigo tibetano, y quedaran impactados sobre lo que es la realidad. gracias
Atte. Alberto Brito